
Este último fin de semana los niños han sido los protagonistas en el Paseo del Retiro de
Madrid. La feria del libro se ha vestido de colores de payaso y las cajas sorpresa sin explosivo dentro han salpicado las casetas para que los lectores más pequeños se acercaran a los libros.
Deberían copiar esto en
Barcelona, en sant Jordi, alargarlo unos cuantos días, y dedicar un fin de semana al menos a los lectores menudos.
Pero la pela es la pela.
En Madrid han proliferado los cuentacuentos correcalles, diferentes talleres de marionetas, de máscaras, de teatrillos, y la poesía ha sonado blanca con su delantalito blanco, como la lagarta que llora y llora. No ha llovido esta vez y
Gloria Fuertes habría disfrutado. Lo que me recuerda que alguien tendría que rescatar a esta mujer y gran poeta que escribió para niños pero también para mayores. Quizá su amigo, el conocido periodista
Andrés Aberasturi, podría hacer algo, una
Fundación o algo que haga cosas.
La colección señera de SM, el
Barco de Vapor, ha cumplido 30 años y lo ha celebrado con los chicos con varios eventos, con personajes conocidos de sus libros desfilando y haciendo las delicias de los más pequeños.
Entre otros escritores, los chavales han podido encontrar a nuestro amigo Pep Bruno o a Mónica Carretero, y al sempiterno Francisco Ibáñez creador del divino calvo llamado Mortadelo que ya tiene 50 años (y un incierto futuro con la compra de Ediciones B por parte de un grupo de empresas ajenas al mundo de la cultura. Ya veremos.)
Una feria del libro para los chavales. Por fin.
Etiquetas: Feria del Libro, LIJ, niños