Literatura Rebelde 001
Leer es por encima de todo es un placer y un acto de independencia. Quizás, por eso, en la infancia y adolescencia han triunfado los personajes rebeldes, que se reafirman en su autonomía del mundo adulto. En estos libros el adulto se distancia y es el niño, protagonista de su propia historia, quien tiene el poder.Empecemos con las niñas, que siendo niñas son doblemente rebeldes:
Pipi Calzaslargas
Pipi es fuerte y lista pero sobretodo es independiente. No necesita a los adultos para sobrevivir, si no que los ridiculiza ligeramente. Se escapa de la policía y del hogar infantil del pueblo. Incluso se zafa de la escuela (¡cuanto la envidiaba por esto!) sin tener que aprender a plumificar. Sabe hacer todas las cosas necesarias para vivir completamente sola sin necesidad de pedir ayuda a nadie: desde cocinar o cuidar de sus mascotas hasta construir un globo o recomponer una avioneta. El único adulto que se salva en este caso es Efrain Langstrum, su padre. La figura paterna, ausente prácticamente siempre que sólo aparece para proveer de más diversión.
Si bien leer a Pipi ahora no es lo mismo que hacerlo en los años setenta u ochenta es muy posible que su ejercicio de la libertad continúe captando la atención de algunos niños. Cuando Astrid Lindgren creó a Pipi era una época de cambios profundos, de revoluciones y de sueños. Pipi ayudaba a soñar, a vivir aventuras que hasta ese momento habían estado prohibidas, a sentirse dueñas de su propio destino a millones de niñas.
Más adelante os hablaré de Matilda, de Roald Dhal.
Anna Serra i Vidal



0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Vínculos a esta entrada:
Crear un vínculo
<< Página principal