Silvia en Nueva York, de Silvia Uslé

Silvia en Nueva York
Elegí esta obra porque venía recomendada por Lucía Etxebarría y porque en la reseña del libro, escrito por Silva Uslé, se afirmaba que la autora narraba con inteligencia y grandes dosis de humor sus experiencias en la gran manzana. Los dos primeros capítulos me llenaron de esperanza porque la historia arrancaba más o menos bien. Sin embargo, después de superar las veinte primeras páginas, el mundo cayó sobre mis pies. Estuve tentada de dejar la lectura en ese punto pero la posibilidad de poder criticar este libro desde el conocimiento me llevó a leerlo hasta la última página.
Se pueden sacar muchas conclusiones de esta novela corta (afortunadamente) pero la principal es que 'Silvia en Nueva York' es un claro ejemplo de cómo NO se debe escribir una novela, incluso cuando se trate de la primera.
Es poco recomendable pretender contar una historia dejándole más que claro al lector cuál va a ser el final. Si se explica cómo termina la historia en los primeros dos capítulos ¿qué es lo que impulsa al lector a seguir adelante? En mi opinión: nada. 'Silvia en Nueva York' no es, ni de lejos, una de esas obras en las que, a pesar de conocerse el final, la historia invita a seguir leyendo. Ni por la calidad literaria, ni por la serie de acontecimientos banales que se suceden página tras página y que nada aportan a la historia.
Tampoco es un muy apropiado narrar los hechos sin cierta verosimilitud y coherencia. En este caso, la autora no puede afirmar que trabajar como fotógrafa en Nueva York y, más en concreto, estar bajo las órdenes de una prestigiosa fotógrafa, para después estropear el trabajo que siempre había deseado por no seguir una simple norma de vestuario. ¿Alguien se lo cree? ¿Alguno de los que ha tenido un sueño durante muchos años lo ha echado a perder cuando lo tenía al alcance de su mano por no saber seguir unas sencillas normas? Me temo que no. Es más. Esto es algo increíble en el momento social que vivimos.
Si quieres que tu novela triunfe en los tiempos que corren es necesario que utilices un lenguaje claro y directo ( ya se sabe que cada vez la gente lee menos y de ahí que sea necesario simplificar). Sin embargo las descripciones y diálogos que se encuentran en esta novela son más propios de una conversación entre quinceañeras que de una mujer que supera los treinta. A determinadas edades describir el culo de tu compañero de piso es una actitud bastante simple e infantil.
'Silvia en Nueva York', obra que prometía ser amena, divertida e inteligente se va transformando a lo largo de su más de doscientas páginas en el discurso absurdo de una mujer de más de treinta años que no sabe lo que quiere.
Esther Ratz
Etiquetas: Libros







