Cuentos Completos, John Cheever

«Un cuento o un relato es aquello que te cuentas a ti mismo en la sala de un dentista mientras esperas que te saquen una muela. El cuento tiene una importante función en la vida, me parece. Esperamos una contraorden ante nuestra muerte y puesto que no hay tiempo suficiente para una novela, pues bueno, ahí está el cuento. Yo estoy seguro de que, en el lecho de muerte uno se cuenta a sí mismo un relato y no una novela o un poema» John Cheever
La edición por parte de EMECÉ de los cuentos casi completos de John Cheever es una buena noticia para los amantes del relato corto. Sean estos de lo que lo asemejan a una patada al hígado como de los que les parece más la condensación exacta y precisa de una buena historia lírica.
Cheever era un maestro en el género y mentor de otros como el mismo Updicke o Raymond Carver. Si la ficción en Estados Unidos, según el crítico Marc Chénetier, no intenta ya formular el sueño americano y pone al desnudo las formas mismas con las que esta ficción da forma y ordena el desorden sin forma... podríamos decir que Cheever fue el escritor pionero de esta tendencia, la figura del americano perdedor que tan bien retrató William Holden en Pic-Nic.
Sus relatos navegan en la bipolaridad de un realismo oscuro antes que sucio y las metáforas brillantes que iluminan un día y que podremos recordar durante mucho tiempo.
Los últimos años de su vida, una vida atormentada por el deseo de la familia (tuvo tres hijos) y su propio amor y elección homosexual en unos años difíciles, configuraron y dieron solidez a la escritura de un autor hoy puesto de moda.
Quería a su mujer, Mary, y a sus tres hijos, pero se sentía extremadamente solo; se odiaba por su afición a la bebida, pero durante gran parte de su vida dependió de ella; amaba a las mujeres, pero también a los hombres. La incongruencia entre sus impulsos eróticos y el conformismo social significaba, por un lado, una desviación que él consideraba parte de la riqueza de la vida, y por otro, una contradicción que amenazaba con destruirlo. Pese a ser un escritor reconocido -ganador del National Book Award con su primera novela y del Premio Pulitzer con su colección de cuentos- y considerado por la crítica "uno de los mejores narradores en lengua inglesa" (The Times), su agudísima sensibilidad lo paralizaba a menudo como persona. (Rodrigo Fresán)
Muy recomendable.
Etiquetas: Libros





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