El Escritor

El escritor es un blog de técnica literaria y del oficio de escribir

26.5.08

Para escribir novelas románticas

Aprovechando la consulta de una socia de ESCRITORES CLUB, e inmersos en el nuevo dossier que pensamos publicar este verano sobre ESCRIBIR NOVELA ROMÁNTICA, difundimos aquí algunas notas importantes, si éste es tu género, o si quieres escribir novela romántica:

La consulta de nuestra amiga era sobre si los libros con protagonista masculino tienen los mismos elementos que el resto de novelas románticas con protagonistas femeninos. Le respondimos que sí, pero se ven desde ángulos opuestos. Recuerda que respondemos siempre desde el punto de vista del mercado editorial, con el fin de que publiques. Nada de teorías, filologías y demás.

El romance no tiene por qué ser tradicional, pero debe tener algún elemento de deseo sexual. La relación entre madre e hijo, por ejemplo y por muy profunda que sea, no entra dentro de la novela romántica. Los protagonistas ya no tienen por qué ser un hombre mayor y rico y una jovencita guapa y tímida. Las relaciones entre personas del mismo sexo, una mujer mayor con un hombre joven, gente de diferentes razas y religiones... todo puede funcionar si conoces el ambiente y sabes a qué editorial diriges tu manuscrito.

Más allá de la historia central de las relaciones amorosas, la mayoría de las novelas románticas actuales ofrecen al lector algo más que la típica historia de ?chica conoce chico?. Normalmente se ofrece un desarrollo personal de algún personaje a lo largo de la historia y aparecen múltiples temas. Por ejemplo, Mary Stewart siempre añade un elemento de thriller en sus novelas románticas y Mary Higgins Clark reinventó el subgénero de la mujer en peligro, tan en boga en los folletines del S. XIX.

Si planeas mezclar géneros, el elemento romántico no tiene por qué ser más fuerte, pero sí que necesita tener al menos la misma fuerza que el resto de la trama. Debe funcionar paralelamente con lo que suceda en la historia. No dejes que tus lectores se pregunten por la historia romántica durante demasiado tiempo.

De la misma manera, el héroe y la heroína no tienen por qué estar juntos siempre, pero tampoco debes separarlos demasiado. Si tu heroína debe partir durante seis meses a la otra punta del globo siempre puedes usar la fórmula de la elipsis ?después de seis helados y aburridos meses...?.

Tus personajes pueden aburrirse, tus lectores no.

Es importante que tu historia sea verosímil. Dos personas pueden enamorarse pero si tus personajes son muy diferentes entre sí deberás explicar muy bien sus motivos para caer uno bajo el embrujo del otro. Que un personaje sea muy rico no es motivo para enamorarse de él, a no ser que tu heroína sea una completa cínica.

El dossier que preparamos te servirá de guía y referencia para escribir y publicar novelas románticas.

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6.5.08

Profundizar en los personajes de ficción

Todos lo hemos sufrido.

Empezamos a escribir con alegría y esperanza, fascinados por los inicios. Luego, algo ocurre... (aunque generalmente no, no pasa nada, y eso es lo que realmente sucede) y la historia nos aburre, convirtiéndose en algo totalmente acartonado. La frustración se convierte en consternación, que a su vez pasa al estado de pánico; tu ya sabes, el estado que sufren todas las personas que escriben al pensar que no sirven para esto. Se puede convertir en pánico mortal cuando no parece haber ningún motivo para que algo ocurra. Así que abandonamos la historia antes de que ella nos señale como no aptos para la tarea. Quizá te ha ocurrido. Ya sabes que puedes contarlo aquí poniendo un comentario.

Una buena historia, como un buen emparejamiento, empieza con una ráfaga de energía y entusiasmo. Pero luego debe adaptarse para recorrer un largo camino, debe profundizarse, madurar hacia una complejidad más rica, y crecer. Siempre crecer, hasta el final. La mayor parte de las ocasiones en que te encuentres en ese punto crucial que podemos llamar 'Odio mi historia', se deberá a lo que podemos llamar falta de conocimiento de tus personajes. Ojo, decimos la mayor parte de las ocasiones. Puede haber otras. Cuando te encuentres en un punto muerto sin saber como continuar, la solución pasa por profundizar en ello.

Quizá eres de recoger grandes dossieres de información sobre tus personajes principales. Asumes por tanto que debes saberlo prácticamente todo sobre ellos, lo utilices o no. Al menos, es lo que recomendamos en nuestro dossier sobre personajes. Pero ese 'todo' es una red demasiado amplia para pescar. Si sólo nos interesa el atún más grande, deberíamos conocer los estándares. El conocimiento del personaje entonces no es un todo sino lo que realmente necesitamos saber sobre nuestros personajes. Idealmente deberías incluir pedacitos de personalidad que harán que vuelvas a enamorarte de tu historia.

He aquí un ejemplo: A Fátima le encantan los bocadillos de jamón serrano, odia la mayonesa y fue alumna de una carísima escuela religiosa privada. ¿Nos ayudan a conocer al personaje estos hechos? No necesariamente. Pregúntate: ¿Son cruciales estos datos para lo que ocurrirá? ¿Sugieren conflictos específicos, avances en el argumento o en las escenas? ¿Profundizan nuestro entendimiento del tema central o de la trama?

Vamos a profundizar: ¿No rompe el precepto islámico comiendo jamón Fátima? ¿Puede odiar la mayonesa porque una salmonelosis la obligó a posponer su boda con resultados desastrosos? ¿Fue la única alumna musulmana en una escuela de orientación católica lo que la convirtió en un personaje marginal? Si respondes afirmativamente estás generando un conocimiento profundo del personaje que te ayudará a construir la historia con confianza y autoridad. Pero esto, claro, hay que hacerlo antes de escribir la historia. Idealmente.

Las joyas del conocimiento de personajes no se encuentran con facilidad. Tu búsqueda debe ser agresiva y metódica. En próximos episodios te contaré de tres poderosas herramientas para que las uses cuando más las necesites.

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Este artículo -ampliado y modificado para este blog- se publicó hace algo más de un año en la revista ESCRITORES CLUB.

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22.4.08

La Actitud en los personajes

Los personajes que persuaden y seducen al lector tienen una manera única de mirar al mundo. Si escribes en primera persona, esa actitud debería empapar la voz del narrador. Seguro que recuerdas algún ejemplo.

Cuando usamos el punto de vista (o un narrador) en tercera persona, la actitud del personaje se muestra principalmente a través del diálogo y de sus acciones y pensamientos.

La mejor manera de encontrar la visión única de tus personajes es entendiendo a la perfección a la persona sobre la que estás escribiendo. Intenta crear un diario usando la voz de tu personaje. Está bien que no sepas qué voz vas a usar, ni como sonará cuando empieces. Es normal. Pero escribe rápida y fluidamente durante unos 10 o 20 minutos y la voz aparecerá.

Cuéntamelo.

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15.4.08

El escenario como personaje

En la asesoría literaria hicieron una consulta hace unos días sobre escenarios y paisajes para una novela policíaca -más de género negro que del tipo enigma- que estaba escribiendo uno de los socios de escritores club. Tenía unos pequeños problemas con el entorno donde transcurría la acción.

Le comenté que una buena manera de aumentar el suspense es mover ese entorno y embutirlo en la acción. Sé que suena más fácil en la teoría que en la práctica. La mayoría de los autores emergentes ignoran sus localizaciones y esos pequeños detalles.

Un pequeño truco de un gran genio: Si observas con atención películas de Alfred Hitchock verás que el ambiente se convierte en personaje. Ejemplo: El confesionario de 'Yo confieso'. El campo de maíz en 'Con la muerte en los talones'. Se trata de hacer lo mismo en tu historia. Escribiéndolo.

Pruébalo.

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16.3.08

La influencia de los personajes que nunca existieron

En ocasiones -desdichadas- he conocido personas que despreciaban la literatura de ficción por su carácter de mentira. No les saquen de sus balances, ni les hablen de la maldad afilada de los datos. Que nunca los Karamazov se impongan en sus despachos y sus mesitas de noche al último ensayo económico, a la nueva estupidez psicológica que causa furor uterino y masculino al otro lado del charco, o a la más plúmbea tesis filosófica de nuevo cuño.

Hay personas así.

Decía Nabokov que la literatura no nació el día en que un chico llegó corriendo del valle gritando 'el lobo, el lobo', con un enorme lobo gris pisándole los talones; la literatura nació el día en que el chico llegó gritando 'el lobo, el lobo', sin que le persiguiera ningún lobo.

La literatura es promesa. Y a veces es más grande que la propia realidad porque la recrea, como hizo Proust, Flaubert, Austen o Stendhal en tiempos pasados, hasta en sus más íntimos y secretos detalles. La literatura de ficción analiza y disecciona esa realidad y explica el peso de la misma en los pueblos y en las gentes, como hicieron Doblin, Grass, Mann, Kundera, Bohl, Joyce, Martin Santos y otros. Pasamos por la realidad con la mirada ausente e insimismada que el zen desprecia y que la literatura coge y transforma en hechos y personajes que nunca existieron, hasta dotarlos de los componentes de un arquetipo.

Y cuando un personaje se convierte en arquetipo, influye en los demás.

Sifgrido inspiró dos guerras mundiales. Santa Claus renace cada navidad cargado de regalos y esperanza para los niños. El tio Tom provocó la revolución de los derechos civiles en EEUU. Y buscamos al monstruo del Lago Ness porque aún tenemos fe en lo maravilloso. Frankestein nos enseñó que los monstruos también tienen alma y su arquetipo, junto al del vampiro seductor y atormentado que fue Dracula, nos persiguen aún en cientos de historias que entretienen nuestros sueños. La Cenicienta mostró el camino equivocado de la liberación de la mujer, y aún hoy muchas chicas sueñan con casarse para salir así de la casa de sus padres-madrastras para caer de nuevo en otras cadenas. Quizá las de Barbazul.

En EEUU un libro titulado 'Los 101 personajes más influyentes que nunca existieron' está en la lista de bestsellers. Pero como casi todo hecho allí, sin profundidad, con Mickie en el puesto número cuatro y la muñeca Barbie en el cuarentaytres.

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Disponemos de un dossier en pdf que explica 'cómo crear personajes inolvidables', que permanezcan en la mente del lector mucho tiempo después de haber cerrado el libro. ¿Hay mejor marketing para un escritor que este?

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