El Escritor

El escritor es un blog de técnica literaria y del oficio de escribir

25.3.08

El autor en sus historias.

Sucede que me achacan que pongo demasiado de mí en mis historias. Sucede desde hace tiempo.

En Literatura, incluida la Literatura Fantástica, el autor pone de sí en cada paisaje y cada personaje, en cada diálogo. Es el Autor quien escribe y quien maneja esas palabras. Y son sus palabras. El Autor tiene su propio código de valores y lo presenta al lector, bien velada o bien expresamente. Lo hacía Burroughs, cuyo código de valores nada tenia que ver con el de, pongamos por caso y afortunadamente para Burroughs, Javier Marias, que también lo hace.

Escritores como Joyce, lo hacen veladamente, escamoteando su personalidad al lector. Pessoa llegó hasta el heterónimo en eso. Luego, al leer sus biografías, nos sorprendemos averiguando que Durrell y Bowles se acostaron juntos mientras Graves miraba. O que Pratchett cultiva plantas carnivoras y no solo se conforma con eso si no que se las presenta a sus invitados a la hora de la merienda.

Y qué.

La Obra de un autor es lo que queda de él. Podemos admirar su Obra y admirarlo a él. (En este caso cuando te derriban el Mito te sientes traicionado. Es un ejercicio de amplitud de ideas lo que cura esto) O podemos admirar su Obra y pensar que fue un pobre enfermo o un fascista, como Celine. En mi caso, prefiero admirar su Obra y admirar su humanidad o su iconoclastia.

No creo en esos autores que defienden no haber nada de ellos en sus novelas. Ni los bestselleros. En cada personaje de Clancy o Grishan está Clancy o Grishan.

En el relato corto, por su condensacion, por su brevedad, por su intensidad... es normal que haya más del autor que lo escribió. Un relato corto es un episodio, real o de ficción, en el que el Autor pone de si mucho más que en una Novela. En la Novela la personalidad del Autor se diluye en
imágenes, paisajes y diálogos. En una mala novela, como "El Libro de Rachel" del Martin Amis que leí hace años, el autor está en cada una de las palabras de sus páginas. Espero que Amis ya haya superado su inseguridad sexual y sus problemas con su padre. Las autobiografías, como dijo no se quien, son las novelas de los malos escritores. Como esa gente que todos conocemos y que
nos dice, cuando le decimos que escribimos:

- Joder, pues un dia de estos te contaré mi vida. Ahí sí que hay material para una novela. Cualquier dia de estos me pongo y gano una pasta.

O como esa otra gente que es buenísima escribiendo cartas, de amor o de negocios, me da igual, y cree que ya lo sabe todo sobre escribir. Como los poetas que riman -aba con -asa y se creen Baudelaire.

Escribir, queridos/as, es otra cosa.
¿O no?

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16.3.08

La influencia de los personajes que nunca existieron

En ocasiones -desdichadas- he conocido personas que despreciaban la literatura de ficción por su carácter de mentira. No les saquen de sus balances, ni les hablen de la maldad afilada de los datos. Que nunca los Karamazov se impongan en sus despachos y sus mesitas de noche al último ensayo económico, a la nueva estupidez psicológica que causa furor uterino y masculino al otro lado del charco, o a la más plúmbea tesis filosófica de nuevo cuño.

Hay personas así.

Decía Nabokov que la literatura no nació el día en que un chico llegó corriendo del valle gritando 'el lobo, el lobo', con un enorme lobo gris pisándole los talones; la literatura nació el día en que el chico llegó gritando 'el lobo, el lobo', sin que le persiguiera ningún lobo.

La literatura es promesa. Y a veces es más grande que la propia realidad porque la recrea, como hizo Proust, Flaubert, Austen o Stendhal en tiempos pasados, hasta en sus más íntimos y secretos detalles. La literatura de ficción analiza y disecciona esa realidad y explica el peso de la misma en los pueblos y en las gentes, como hicieron Doblin, Grass, Mann, Kundera, Bohl, Joyce, Martin Santos y otros. Pasamos por la realidad con la mirada ausente e insimismada que el zen desprecia y que la literatura coge y transforma en hechos y personajes que nunca existieron, hasta dotarlos de los componentes de un arquetipo.

Y cuando un personaje se convierte en arquetipo, influye en los demás.

Sifgrido inspiró dos guerras mundiales. Santa Claus renace cada navidad cargado de regalos y esperanza para los niños. El tio Tom provocó la revolución de los derechos civiles en EEUU. Y buscamos al monstruo del Lago Ness porque aún tenemos fe en lo maravilloso. Frankestein nos enseñó que los monstruos también tienen alma y su arquetipo, junto al del vampiro seductor y atormentado que fue Dracula, nos persiguen aún en cientos de historias que entretienen nuestros sueños. La Cenicienta mostró el camino equivocado de la liberación de la mujer, y aún hoy muchas chicas sueñan con casarse para salir así de la casa de sus padres-madrastras para caer de nuevo en otras cadenas. Quizá las de Barbazul.

En EEUU un libro titulado 'Los 101 personajes más influyentes que nunca existieron' está en la lista de bestsellers. Pero como casi todo hecho allí, sin profundidad, con Mickie en el puesto número cuatro y la muñeca Barbie en el cuarentaytres.

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Disponemos de un dossier en pdf que explica 'cómo crear personajes inolvidables', que permanezcan en la mente del lector mucho tiempo después de haber cerrado el libro. ¿Hay mejor marketing para un escritor que este?

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9.3.08

Literatura de consumo vs, literatura de calidad

"La literatura no nació el día en que un chico llegó corriendo del valle gritando 'el lobo, el lobo', con un enorme lobo gris pisándole los talones; la literatura nació el día en que el chico llegó gritando 'el lobo, el lobo', sin que le persiguiera ningún lobo".

Vladimir Nabokov

Una cita recogida de un buen artículo de Manolo Rico en el Babelia de El Pais. Te lo recomiendo.

Y su contrapartida, también en El Pais, firmada por Justo Navarro y titulada Elogio del Bestseller

Hemos hablado mucho sobre literatura de consumo versus literatura de calidad. Estos artículos son un buen resumen.