El cómplice deseado II
Asesorando a una socia del club, sobre su proyecto de novela recordé aquel post en el que hablaba de los cómplices y me vino a la memoria el caso de Stephen King con su primera novela, Carrie, la misma que lo llevó a la fama.
Si no fuera por su mujer Tabitha, hoy no hubiéramos leído a King, ni sería el gran escritor que es (A veces) ni habría ganado dinero escribiendo. Fue ella, su pareja, quien rescató el manuscrito de una papelera del jardín, lo leyó y le animó a continuarlo y terminarlo.
Si no fuera por su mujer Tabitha, hoy no hubiéramos leído a King, ni sería el gran escritor que es (A veces) ni habría ganado dinero escribiendo. Fue ella, su pareja, quien rescató el manuscrito de una papelera del jardín, lo leyó y le animó a continuarlo y terminarlo.
Etiquetas: ESCRITORES, ESCRITORES CLUB, MANUSCRITOS, TRABAJO

3 Comments:
Un cómplice puede ser necesario pero no imprescindible. En su caso, King parece que andaba medio puesto, y Tabitha confió en él más allá de lo aguantable. De todos modos, su sexto sentido funcionó y les sacó de la caravana donde vivían.
Yo creo que los cómplices son necesaris para tenernos un poco más de fe y de constancia... No todos tenemos el espíritu tan lleno de energías omo para remar contra la corriente de escepticismos...
menua mula el Sr. King.
Es una máquina total
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