El cómplice deseado
Animaba ayer a una compañera -todos los escritores somos compañeros porque nuestras penas son parecidas- a que hiciera de su pareja un cómplice.
Necesitamos cómplices para escribir sin barreras. El tiempo, la dispersión, el bloqueo, y la esterilidad en lo creativo ya son enemigos suficientes (Y temibles) como para que nuestra pareja o nuestra familia no nos apoye. Trás las líneas enemigas necesitamos siempre un objetivo (Recordar los tres proyectos, y el número de palabras escritas al día), pero en la retaguardia debemos sentirnos protegidos, animados, motivados.
Nuestros hijos y nuestras parejas deben comprender nuestra necesidad de escribir XXXX palabras al día, y apoyarnos, dejándonos hacer. Interesándose, pero sin criticar. Preguntando sin juzgar. Nosotros somos los escritores.
Podemos pedirles ayuda estudiando sus reacciones al leer nuestra producción. Si se ríen o se enojan con este o aquél pasaje. Si han vivido determinada escena o han sentido el olor de ese jardín. Pero no les pidamos críticas. Las críticas son para los profesionales.
Negociemos esa complicidad con los que nos rodean. Es importante, y han de aprender a respetar este tiempo y este espacio que necesitamos para escribir.
Necesitamos cómplices para escribir sin barreras. El tiempo, la dispersión, el bloqueo, y la esterilidad en lo creativo ya son enemigos suficientes (Y temibles) como para que nuestra pareja o nuestra familia no nos apoye. Trás las líneas enemigas necesitamos siempre un objetivo (Recordar los tres proyectos, y el número de palabras escritas al día), pero en la retaguardia debemos sentirnos protegidos, animados, motivados.
Nuestros hijos y nuestras parejas deben comprender nuestra necesidad de escribir XXXX palabras al día, y apoyarnos, dejándonos hacer. Interesándose, pero sin criticar. Preguntando sin juzgar. Nosotros somos los escritores.
Podemos pedirles ayuda estudiando sus reacciones al leer nuestra producción. Si se ríen o se enojan con este o aquél pasaje. Si han vivido determinada escena o han sentido el olor de ese jardín. Pero no les pidamos críticas. Las críticas son para los profesionales.
Negociemos esa complicidad con los que nos rodean. Es importante, y han de aprender a respetar este tiempo y este espacio que necesitamos para escribir.


2 Comments:
Con respecto a eso te hago una pregunta: ¿Y si se sienten tocados intimamente por lo que escribimos? ¿Cómo se evita el temor del otro a ser usado como material y quedar expuesto frente a los ojos de todos?
ippolita Creo que eso depende de cómo uses al Otro en tu literatura. Si hablo por mí, te diré que hago homenajes pequeños a las personas que conozco, ellas se ven representadas, y hasta hoy no me han tirado de las orejas.
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un vínculo
<< Home