NUNCA TIRES NADA
Hace tiempo que sostengo el lema que titula este post: Nunca tires nada. Desde que empecé a asesorar escritores emergentes allá por el 97.
Es un lema nacido de la experiencia, aterradora, de recordar un texto escrito hace tiempo, con un tema concreto -el que fuera- y en el que sólo había una o dos frases memorables. Recordar aquellas frases por una de esas sinapsis que se disparan con una cara, un suceso, o un accidente... Y recordar así que rompí y tiré aquel escrito por no confiar en mis capacidades, por estar cabreado como un mono, o por cualquier otra cosa. Había perdido aquella frase para siempre. Me refiero a la exactitud de la frase. Recuerdas de qué iba y algunas palabras, pero no la frase entera. Y no tienes dónde acudir para recordarla. Quizá te haya pasado.
En otras ocasiones me he visto en la misma tesitura, con algún matiz: Estar escribiendo un artículo y pensar que una frase que escribí hace años le vendría al pelo como colofón. Buscarla en mi archivo mediante palabras clave con la búsqueda del XP y dentro de archivos extensión DOC y encontrarla, transformarla y cerrar el artículo con ella como un señor después de una buena comida. Satisfecho.
Y todo esto viene a cuento porque viendo un documental sobre ese gran escritor y luchador que es o fue Stephen King, nos quedamos apabullados cuando cuentan su esposa y él mismo que el manuscrito inacabado de Carrie -su primera novela y la que le catapultó como superventas cuando salió en bolsillo y accedió al goloso mercado de los Lectores No Habituales- lo rescató Tabitha, su mujer, de la basura, lo leyó, lo planchó, despejó al King de la borrachera y le insistió para que lo terminara.
Dos claras moralejas: NUNCA TIRES NADA, y HAZ CASO A TU PAREJA, SI TAMBIÉN ES TU CÓMPLICE.
Sigo las dos hace años y no me va mal.
Es un lema nacido de la experiencia, aterradora, de recordar un texto escrito hace tiempo, con un tema concreto -el que fuera- y en el que sólo había una o dos frases memorables. Recordar aquellas frases por una de esas sinapsis que se disparan con una cara, un suceso, o un accidente... Y recordar así que rompí y tiré aquel escrito por no confiar en mis capacidades, por estar cabreado como un mono, o por cualquier otra cosa. Había perdido aquella frase para siempre. Me refiero a la exactitud de la frase. Recuerdas de qué iba y algunas palabras, pero no la frase entera. Y no tienes dónde acudir para recordarla. Quizá te haya pasado.
En otras ocasiones me he visto en la misma tesitura, con algún matiz: Estar escribiendo un artículo y pensar que una frase que escribí hace años le vendría al pelo como colofón. Buscarla en mi archivo mediante palabras clave con la búsqueda del XP y dentro de archivos extensión DOC y encontrarla, transformarla y cerrar el artículo con ella como un señor después de una buena comida. Satisfecho.
Y todo esto viene a cuento porque viendo un documental sobre ese gran escritor y luchador que es o fue Stephen King, nos quedamos apabullados cuando cuentan su esposa y él mismo que el manuscrito inacabado de Carrie -su primera novela y la que le catapultó como superventas cuando salió en bolsillo y accedió al goloso mercado de los Lectores No Habituales- lo rescató Tabitha, su mujer, de la basura, lo leyó, lo planchó, despejó al King de la borrachera y le insistió para que lo terminara.
Dos claras moralejas: NUNCA TIRES NADA, y HAZ CASO A TU PAREJA, SI TAMBIÉN ES TU CÓMPLICE.
Sigo las dos hace años y no me va mal.
Etiquetas: ESCRITORES, MANUSCRITOS




5 comentarios:
A las 8:06 PM ,
Kurrobilly ha dicho...
Hola Editores.
He preferido responderle aquí en lugar de en el blog de Maritornes, por no desviar el hilo, espero que no le importe.
Con respecto a lo dicho, realmente no estoy en desacuerdo con usted en ningún aspecto. La comparación con el puticlub pudiera ser hosca, pero como bien dijo, es completamente real. Lo tabú cuando es necesario sufre el problema de no estar correctamente anunciado, y al igual que se publicita al puticlub, me parece lícito, digno y necesario que un proyecto como "editores por encargo" salga a la luz. El escritor será como una puta y más que nunca, pero al menos recibirá una recompensa merecida.
Donde quizás debí puntualizar, es con respecto al grado de culpabilidad del novel, pues aunque le considero culpable no le atribuyo toda responsabilidad. En primer lugar, como ya dije, considero que la gran mayoría de autores noveles en este país son personas que juegan, movidos por una ilusión que probablemente, será pasajera en sus vidas, según la misma comparación que usted hizo entre noveles y emergentes. Pero sin duda el escritor que sin alcanzar un grado mínimo de valía literaria ya está inmerso en el mercado literario, lo está por las propias condiciones del mismo, luego no me parece que exista un único culpable (aunque sí último).
En mi caso, aunque no he vendido literatura, sí he vendido una publicidad francamente deplorable por el hecho de ser aceptada por cierto tipo de clientes en función a sus objetivos, y esto no era a causa del publicista o diseñador, sino por la demanda de ese tipo de publicidad (al igual que a causa del mercado, ciertas editoriales demanden a un escritor vendible, pero no destacable a nivel literario).
Simplemente quise puntualizarlo.
Sobre su entrada: también sigo el consejo, éste es sabio.
No enseño casi nada de lo que escribo, pero sí lo guardo todo. Hasta lo que menos apego me produzca.
Sin más, mucha suerte en el proyecto y un saludo desde Málaga.
Curro.
A las 9:18 PM ,
Editores ha dicho...
Gracias por la respuesta. Efectivamente, vivimos momentos de matices.
Un saludo cordial.
A las 6:25 PM ,
AdR ha dicho...
A mí me pasó, que tiré algo... ahora lo estoy reescribiendo
A las 6:01 PM ,
Ónix ha dicho...
Maldita la hora, cuando en la cúspide de la inspiración flaqueó la tecnología "infalible" del fluido eléctrico. Adiós muy buenas a aquella frase que me había puesto los vellos de punta algunos renglones atrás, y que jamás recuperé en su forma original por más vueltas que le di.
Si te llega esa iluminación irrepetible, haz como yo desde entonces: detén lo que haces y cópiala en blanco y negro. A la antigua. Jamás te arrepentirás.
Suerte a todos.
(NO diré lo manido de la enhorabuena...)
A las 6:10 PM ,
Editores ha dicho...
Onix
El truco está en poner el word o el procesador que uses en modo autoguardar cada 3 minutos. Personalmente uso el star office.
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