El autor en sus historias.
Sucede que me achacan que pongo demasiado de mí en mis historias. Sucede desde hace tiempo.
En Literatura, incluida la Literatura Fantástica, el autor pone de sí en cada paisaje y cada personaje, en cada diálogo. Es el Autor quien escribe y quien maneja esas palabras. Y son sus palabras. El Autor tiene su propio código de valores y lo presenta al lector, bien velada o bien expresamente. Lo hacía Burroughs, cuyo código de valores nada tenia que ver con el de, pongamos por caso y afortunadamente para Burroughs, Javier Marias, que también lo hace.
Escritores como Joyce, lo hacen veladamente, escamoteando su personalidad al lector. Pessoa llegó hasta el heterónimo en eso. Luego, al leer sus biografías, nos sorprendemos averiguando que Durrell y Bowles se acostaron juntos mientras Graves miraba. O que Pratchett cultiva plantas carnivoras y no solo se conforma con eso si no que se las presenta a sus invitados a la hora de la merienda.
Y qué.
La Obra de un autor es lo que queda de él. Podemos admirar su Obra y admirarlo a él. (En este caso cuando te derriban el Mito te sientes traicionado. Es un ejercicio de amplitud de ideas lo que cura esto) O podemos admirar su Obra y pensar que fue un pobre enfermo o un fascista, como Celine. En mi caso, prefiero admirar su Obra y admirar su humanidad o su iconoclastia.
No creo en esos autores que defienden no haber nada de ellos en sus novelas. Ni los bestselleros. En cada personaje de Clancy o Grishan está Clancy o Grishan.
En el relato corto, por su condensacion, por su brevedad, por su intensidad... es normal que haya más del autor que lo escribió. Un relato corto es un episodio, real o de ficción, en el que el Autor pone de si mucho más que en una Novela. En la Novela la personalidad del Autor se diluye en
imágenes, paisajes y diálogos. En una mala novela, como "El Libro de Rachel" del Martin Amis que leí hace años, el autor está en cada una de las palabras de sus páginas. Espero que Amis ya haya superado su inseguridad sexual y sus problemas con su padre. Las autobiografías, como dijo no se quien, son las novelas de los malos escritores. Como esa gente que todos conocemos y que
nos dice, cuando le decimos que escribimos:
- Joder, pues un dia de estos te contaré mi vida. Ahí sí que hay material para una novela. Cualquier dia de estos me pongo y gano una pasta.
O como esa otra gente que es buenísima escribiendo cartas, de amor o de negocios, me da igual, y cree que ya lo sabe todo sobre escribir. Como los poetas que riman -aba con -asa y se creen Baudelaire.
Escribir, queridos/as, es otra cosa.
¿O no?
En Literatura, incluida la Literatura Fantástica, el autor pone de sí en cada paisaje y cada personaje, en cada diálogo. Es el Autor quien escribe y quien maneja esas palabras. Y son sus palabras. El Autor tiene su propio código de valores y lo presenta al lector, bien velada o bien expresamente. Lo hacía Burroughs, cuyo código de valores nada tenia que ver con el de, pongamos por caso y afortunadamente para Burroughs, Javier Marias, que también lo hace.
Escritores como Joyce, lo hacen veladamente, escamoteando su personalidad al lector. Pessoa llegó hasta el heterónimo en eso. Luego, al leer sus biografías, nos sorprendemos averiguando que Durrell y Bowles se acostaron juntos mientras Graves miraba. O que Pratchett cultiva plantas carnivoras y no solo se conforma con eso si no que se las presenta a sus invitados a la hora de la merienda.
Y qué.
La Obra de un autor es lo que queda de él. Podemos admirar su Obra y admirarlo a él. (En este caso cuando te derriban el Mito te sientes traicionado. Es un ejercicio de amplitud de ideas lo que cura esto) O podemos admirar su Obra y pensar que fue un pobre enfermo o un fascista, como Celine. En mi caso, prefiero admirar su Obra y admirar su humanidad o su iconoclastia.
No creo en esos autores que defienden no haber nada de ellos en sus novelas. Ni los bestselleros. En cada personaje de Clancy o Grishan está Clancy o Grishan.
En el relato corto, por su condensacion, por su brevedad, por su intensidad... es normal que haya más del autor que lo escribió. Un relato corto es un episodio, real o de ficción, en el que el Autor pone de si mucho más que en una Novela. En la Novela la personalidad del Autor se diluye en
imágenes, paisajes y diálogos. En una mala novela, como "El Libro de Rachel" del Martin Amis que leí hace años, el autor está en cada una de las palabras de sus páginas. Espero que Amis ya haya superado su inseguridad sexual y sus problemas con su padre. Las autobiografías, como dijo no se quien, son las novelas de los malos escritores. Como esa gente que todos conocemos y que
nos dice, cuando le decimos que escribimos:
- Joder, pues un dia de estos te contaré mi vida. Ahí sí que hay material para una novela. Cualquier dia de estos me pongo y gano una pasta.
O como esa otra gente que es buenísima escribiendo cartas, de amor o de negocios, me da igual, y cree que ya lo sabe todo sobre escribir. Como los poetas que riman -aba con -asa y se creen Baudelaire.
Escribir, queridos/as, es otra cosa.
¿O no?
Etiquetas: ESCRITORES




1 comentarios:
A las 12:48 AM ,
Marco Tulio Gentile ha dicho...
Muy interesante tu blog. Soy un escritor Venezolano y también tengo un blog donde publico mis obras, dale un vistazo.
Marco Tulio Gentile
www.marcotuliogentile.blogspot.com
Publicar un comentario en la entrada
Vínculos a esta entrada:
Crear un vínculo
<< Página principal