Ostentación de los datos
El escritor busca prestigio, que lo amen. Me refiero al escritor que desea publicar y ser leído. Pero el mérito del escritor no reside en lo bien y lo preciso que se haya documentado, en las prolijas y detalladas descripciones de la época en que situa su obra (Muchas veces, sobre todo desde la inseguridad del novel, situadas al comienzo del manuscrito). Los laureles del escritor se componen de, además de otras variables que hemos ido tratando y que trataremos en futuros post, en el acierto con que se han utilizado estos recursos y datos.
El ejemplo ya citado: La ostentación de los datos y la documentación es perniciosa. No se quiere atraer la atención sobre los datos mismos sino sobre la historia. El mejor escritor, y todos los colegas famosos, vivos y fallecidos, están de acuerdo en esto, es aquel que desaparece de la historia. El que consigue sumergir al lector en una lectura que no pueda dejar y que carezca de cualquier laguna o error de tipo histórico o documental. El escritor o escritora que es capaz de inducir al lector en el tiempo de su novela y sumergirlo en él.
Los datos tienen que funcionar como material, interesante y novelesco, sobre el que descanse la verosimilitud de la historia. Han de ser un aporte plástico para el espacio argumental y para el ambiente de una época vivenciada y real.
La perdurabilidad de una buena historia nunca se logra mediante la acumulación de datos o referencias o detalles explícitos. Más aun cuando estos son transitorios y de poca incidencia en la historia, si no haciendo que la magia flote sobre los personajes y cargando en ella el espíritu de la época donde transcurren sus vidas, aspiraciones individuales y colectivas y un ambiente, cultural o no, donde se muevan y transiten.
¿Recuerdas alguna novela de donde os fue dificil despertar porque estabais sumergidos en ella?
Una de aquellas lecturas, fue para mi:
El Filo de la Navaja. De Somerset Maugham.
¿Y las tuyas?
El ejemplo ya citado: La ostentación de los datos y la documentación es perniciosa. No se quiere atraer la atención sobre los datos mismos sino sobre la historia. El mejor escritor, y todos los colegas famosos, vivos y fallecidos, están de acuerdo en esto, es aquel que desaparece de la historia. El que consigue sumergir al lector en una lectura que no pueda dejar y que carezca de cualquier laguna o error de tipo histórico o documental. El escritor o escritora que es capaz de inducir al lector en el tiempo de su novela y sumergirlo en él.
Los datos tienen que funcionar como material, interesante y novelesco, sobre el que descanse la verosimilitud de la historia. Han de ser un aporte plástico para el espacio argumental y para el ambiente de una época vivenciada y real.
La perdurabilidad de una buena historia nunca se logra mediante la acumulación de datos o referencias o detalles explícitos. Más aun cuando estos son transitorios y de poca incidencia en la historia, si no haciendo que la magia flote sobre los personajes y cargando en ella el espíritu de la época donde transcurren sus vidas, aspiraciones individuales y colectivas y un ambiente, cultural o no, donde se muevan y transiten.
¿Recuerdas alguna novela de donde os fue dificil despertar porque estabais sumergidos en ella?
Una de aquellas lecturas, fue para mi:
El Filo de la Navaja. De Somerset Maugham.
¿Y las tuyas?




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